Los Gigantes de los Mares del Sur: un interesante documental sobre las ballenas francas australes que realicé en la Península Valdés, Argentina, en septiembre de 2023 bajo autorizacion del Gobierno del Chubut

La Peninsula Valdes es una reserva natural de la Patagonia y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ubicada en la costa argentina.

A principios de septiembre de 2023 he viajado a esta zona indómita, reconocida por su vida silvestre única, para filmar a las ballenas francas australes, uno de los habitantes del océano más extraordinarios e impresionantes que jamás haya tenido el privilegio de ver.

La Peninsula Valdes es el hábitat de una importante población reproductora de ballenas francas australes, especie en peligro de extinción, que de junio a diciembre migran desde las gélidas aguas de la Antártida a las cálidas y protegidas aguas de la Península para encontrarse con otras ballenas, aparearse, parir y cuidar de sus crías. Con más de 1.300 ejemplares que visitan esta zona cada año, Península Valdés constituye el área de reproducción más importante a nivel mundial de la ballena franca austral, una especie que ha sufrido gravemente las consecuencias de la caza comercial de ballenas.

Con más de 1.300 ejemplares que visitan esta zona cada año, Península Valdés constituye el área de reproducción más importante a nivel mundial de la ballena franca austral

Se trata de un sistema de apareamiento poliándrico, en el que varios machos participan en el apareamiento con una hembra. Las ballenas se reúnen en lo que se denomina grupo de cópula. Los grupos están formados por un número variable de machos que buscan aparearse con una sola hembra. En un grupo, la hembra puede copular con uno o varios machos el mismo día. Con un peso de más de 60 toneladas, los machos de ballena franca tienen uno de los penes más grandes de la naturaleza: 4 metros de largo y extremadamente flexible, lo que facilita que depositen su esperma muy cerca del óvulo, en el tracto genital de la hembra, durante la breve cópula que sólo dura unos segundos.

Es una de las manifestaciones más impresionantes de la naturaleza. Lo que hace la hembra es escaparse, como en un juego, hasta que los machos logran la cópula.

Las hembras dan a luz una cría cada tres años en promedio, así que en cada temporada hay pocas hembras receptivas para varios machos. Por lo tanto, deben competir intensamente entre ellos para ser los padres de esas crías.

Las hembras que se aparearon en la temporada anterior se acercan a las costas de Península Valdés, que están protegidas del viento y las tormentas, para dar a luz a sus crías. El periodo de gestación de la cría de ballena se estima entre 12 y 13 meses y los nacimientos suelen ocurrir entre los meses de julio y octubre. Al nacer, una cría puede medir entre 4 y 6 metros y pesar entre una y tres toneladas.

La relación entre una ballena y su cría es muy fuerte y duradera en el tiempo, ya que ésta depende de su madre durante todo un año. Durante las primeras semanas, la madre es muy protectora; hay mucho contacto físico. Las aguas tranquilas que rodean Península Valdés favorecen el cuidado de las crías. A veces las crías quieren explorar, jugar, alejarse y las madres las buscan, poniendo límites. Durante los primeros meses, madre y cría permanecen en aguas poco profundas muy cerca de la costa. A partir de noviembre, las hembras con crías empiezan a abandonar Península Valdés, aventurándose en sus rutas hacia grandes zonas de alimentación en el océano.

Aunque la mayoría de las ballenas francas son negras con manchas blancas en el vientre, algunas nacen grises o blancas. Esto se debe a que sus células producen menos melanina. Cuando son adultas, la piel de estos animales se oscurece y se vuelve gris o gris con manchas. Se les conoce como morfo-grises.

Las ballenas francas tienen manchas de piel más espesas y duras, llamadas callosidades. Cuando la ballena nace, estas zonas tienen un color como el resto del cuerpo. Estas callosidades generan un ambiente favorable para las poblaciones de pequeños crustáceos, que les darán un color blanco o anaranjado.

Es impresionante el control del cuerpo que estos animales tienen en el agua. Hay lugares con muy poca profundidad, y se acercan mucho sin tocarte. Las ballenas deciden si acercarse o no. Algunas son muy esquivas y otras muy sociables.

Encontrarse en el ambiente natural y a tan poca distancia de una criatura tan majestuosa e inmensa, sentir su respiración, cruzar su mirada te hace reflexionar sobre lo pequeños que somos. Estos enormes animales marinos pueden llegar a medir 16 metros de longitud y pesar más de 60 toneladas, y sin embargo poseen una gracia y una armonía excepcionales cuando se mueven. El encuentro con estos gigantes gentiles transmite un sentimiento de paz y humildad; la humildad que nos permite sentir empatía hacia las criaturas con las que compartimos nuestro planeta y gratitud por tener el privilegio de asistir a estas impresionantes manifestaciones de la naturaleza.